Tokens No Fungibles: ¿Burbuja, aplicación disruptiva o solo un token más?

En estos últimos meses el ambiente de Crypto (como algunos conocen las  comunidades aficionadas y profesionales a todo lo relacionado con el uso de  Blockchain, particularmente, las cripto divisas), han retomado una nueva ola de energía para promover, ensalzar y aprovechar el término NFT, como lo más novedoso, portentoso, provechoso y a fin de cuentas, una posibilidad más para ganar muy rápido en el juego de las redes basadas en estos servicios para  potenciar, ya sea notoriedad, dinero, más criptodivisas, o bien, como un  parteaguas, en tanto se proponen nuevas aplicaciones para la solución genérica  propuesta por estas tecnologías. 

Si usted se ha encontrado bajo una roca en estos primeros meses del 2021, y ni siquiera ha escuchado acerca de este nuevo y excitante buzzword, mi propósito en armar el caso, es poner a su alcance los aspectos más relevantes, los dos lados de la moneda, o mejor dicho, las distintas caras del dado que forman este concepto, igual que uno simple que puede dar valores del 1 al 6 , o también, podría volverse un  dodecaedro, sin embargo, vamos parte por parte, yo exponiendo, y al final, cada quien puede sacar sus propias conclusiones. 

Primera lección de los NFTs: “Todo empieza pequeño, hasta que ya no lo es”. 

Igual que muchos de los orígenes en la gran mayoría de las criptodivisas, algunas empezaron con el concepto de tokens (como las fichas de los juegos de ferias o casinos, los cuales representan montos intercambiables), que conforme alguien aprecia su valor en el mundo real, pueden terminar convirtiéndose en otros valores, mercancías, dinero fíat, o premios; así vimos como algo sin un aparente valor real, (un activo, o unidad de valor virtual) puede llegar a tener valuaciones estratosféricas,  principalmente por la resignificación de las economías de la atención o de las experiencias involucradas alrededor de estas, quizá esta idea no sea completamente  clara en este punto, pero lo resolveré conforme avanzamos en las lecciones. 

El primer NFT del que se tiene registro fue emitido por el artista Kevin McCoy, en el  año 2014, como parte de sus obras, con una presentación completa en este enlace,  explica cómo Quantum (la obra en cuestión) ha llegado a obtener un valor de $7 MUSD al día de hoy. Para resumir y ahorrarles los casi 30 minutos que dura el video, este explica cómo un archivo digital es firmado con criptografía, dejando una precedente de su origen único e irrepetible, en donde establece una cadena digital de custodia por medio de una Blockchain, que además, certifica su autenticidad, y quienes han sido los propietarios (histórica y consecutivamente) de este activo virtual,  cierran  espacio a la controversia, de ahí el concepto de que no sea fungible el  valor de este activo, hasta que alguien decide darle un valor, y así, hasta que alcanza el valor que alguien decide asumir por el mismo.

Un momento del Quantum. Fuente: Captura de pantalla static.mccoyspace.com/

Recuerden que estamos hablando de medios digitales, solo ceros y unos, que contienen información que alguien puede llevar a considerar de valor por el  contenido mismo, migrando hacia un ambiente de economías de la información y conocimiento; bien puede ser una obra de un artista desconocido hoy, o de Bansky, que al momento de destruirla, ya nunca volverá a ser aunque se replique, ya sea aun al momento de grabar con un video desde un teléfono inteligente. Ese video, prueba de que aquella obra nunca volverá a ser. Este retrata un momento único e irrepetible, y así, el valor que cualquier persona le asigne, será equivalente al valor que se esté dispuesto a cubrir por aquel mismo momento único.

Segunda lección de los NFTs: “Es la economía, estúpido” – Bill Clinton. 

Las etapas del desarrollo económico de la humanidad, inicialmente el comunitarismo, esclavismo, feudalismo y capitalismo (Prehistoria, Edad antigua, Media, Moderna y Contemporánea), van evolucionando acorde a sus tecnologías predominantes (Agricultura, Imperialismo, Revolución Industrial y los siglos XX y XXI),  las economías más elementales aún se sostienen por la explotación y aprovechamiento de las materias primas, su capacidad para transformarlas o las ideas y problemas que resuelven con estos desarrollos tecnológicos. Hasta nuestros días, con la llegada del internet y su incesante evolución, el eje actual está orientado a la información y el conocimiento. 

Enfocados en las últimas décadas, la producción de conocimiento en distintos campos, tanto como en la cultura y las artes, han detonado exponencialmente, abriendo nuevos espacios de manera virtual, con muchas de las manifestaciones humanas a archivos digitales como: música, libros, películas, dibujos y diseños, prácticamente cualquiera puede observarse, disfrutarse y monetizarse por medios digitales, sin embargo, el mayor reto es, ¿cómo se logra que se moneticen (una manera diferente de expresar, la idea de cómo obtengo capital, dinero, recursos), mientras se practica el consumo de estas manifestaciones?, ¿Conservo y retengo los derechos de propiedad intelectual para generar ingresos pasivos? 

El 11 de marzo de 2021, la casa de subastas Christie’s de Londres ofreció un archivo  de imagen digital del artista conocido como Beeple (Mike Winkelmann), titulada:  Everyday: The first 5000 Days; un collage de sus obras de los últimos casi 14 años, el cual, alcanzó un valor de $69.3 Millones de USD, y se colocó históricamente por ser la tercer obra más cotizada de un artista vivo. Asimismo, es el NFT más costoso por el que se ha pagado hasta hoy. El  Blockchain donde se emitió la firma y certificados digitales, incluidas en ese archivo JPEG, que garantiza que el  originador es el artista, así como quienes y cuantos han comprado ese mismo archivo con los atributos específicos incluidos, haciendo el resto de las reproducciones, copias facsímiles o sin el mismo valor que el de la obra original.

Fuente: Captura de pantalla media.npr.org/

A lo largo de la historia, y más recientemente en el último par de siglos, es proverbial el artista que es bohemio y devoto por su expresión artística, a quien deja de lado el cobro por su trabajo, pero sobre todo, por su creatividad y su arte, aún muriendo en la peor de las miserias. Al expirar, toda su obra se revalúa y se especula, mientras muchos otros se enriquecen por estas creaciones.      

Observando estos antecedentes y el ejemplo expuesto, es claro que hay un cambio de paradigma en cuanto a la venta de piezas de arte, con total transparencia, a un precio que el mismo artista puede considerar justo, o que al menos, pueda aprovechar como parte de su propio beneficio, con ciertas derramas cuando llegan a los niveles del caso comentado.

Tercera lección de los NFTs: “¿Las burbujas estallan?” – Bart Simpson

En la temporada 13, capítulo 287 de Los Simpsons (código de producción DABF13, para los fans), Bart se involucra en la producción de una serie animada por internet, en el doblaje latinoamericano fue nombrado “Papá Enojado”.

Cuando la fiebre de la burbuja de las empresas de internet (dot com) estalló después del año 2000, acabando con la producción de esta subserie, dejó a Bart con miles de millones de  acciones de la compañía que le compró los derechos, valiendo solo cero. Esto dio lugar al título  de nuestra tercera  lección.

Más  adelante los acreedores de esta compañía revivieron la serie, e incluso, llegan a ganar un premio de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas, mejor conocido como los Premios Oscar, por la película de este sub personaje dentro de las tramas de la serie, pero eso ya  es otra historia.

La burbuja es la forma de almacenamiento de energía más eficiente que tiene la naturaleza, permitiendo al sistema en cuestión, conservarla, algunas veces crecer, y en otras, corregir o explotar. Para su propia conclusión, es como lo veremos en nuestro sistema solar en miles de años o como ya se ve en otras galaxias, mientras que en lo micro en este mismo planeta, la expansión de este resulta en la creación de volcanes y más capas de materiales creciendo en cada explosión, reordenándose con movimientos tectónicos y corrigiéndose con esporádicas erupciones.

En economía hay muchos ejemplos históricos de estas burbujas, como la fiebre de los tulipanes de Holanda, en el siglo XVII, o aún más cercanas, la ya mencionada con las compañías de Internet, seguida de una en los años 2008-2009, llamada en su momento La Crisis NINJA (No Incomme, No Jobs or Assets – Sin ingresos, sin trabajo o activos) donde los sistemas financieros facilitaron miles de millones de dólares para especulación inmobiliaria, empaquetando esas deudas en sub productos financieros, el cual, creó un ambiente financiero tóxico que, paradójicamente, dio inicio a la combinación y al uso activo de tecnologías, que hoy se conocen como Blockchain, con la creación de Bitcoin, como un contrapeso a estos movimientos.

La respuesta a la pregunta del primogénito Simpson, es un rotundo sí. Las burbujas si estallan, de una manera y en un momento que nadie espera, pero estos sistemas, en especial el financiero, están empezando a ser acotados por la tecnología, las políticas monetarias, y la utilización de las aplicaciones, particularmente, con la  transparencia y validación, así como los términos y condiciones dispuestos por las comunidades que acotan estos descuidos, o bien, vicios de origen, como se ha visto en estos sistemas previos.

Es posible que la burbuja es el sistema financiero tradicional y Blockchain el alfiler que termine pinchando, pero solo el tiempo nos dejará ver esto más claramente.

Si bien es muy reciente e innovadora esta alternativa al uso de Blockchain, con tan poco tiempo, es muy prematuro abordar o cuestionar si en realidad es una burbuja tan endeble como las que se han visto antes; lo cierto es que estos ecosistemas son como el amanecer de una nueva generación de sistemas financieros, mejor conocidos como FinTech, que proponen nuevos modelos para todos los problemas, como la venta de arte, que si bien, se ha sospechado en las últimas décadas que es un gran medio para el ingreso de recursos de procedencia ilícita, puesto que al poder rastrear por esta tecnología el origen de cada activo, su propietario actual y su destino, estas maniobras ilegales empiezan a complicarse, ya que el mejor recurso para evitar ser rastreado, es el dinero Fiat, pero eso, es otra historia más.

Cuarta lección de los NFTs: “¿Por qué ahora y cómo se regulan?” 

Dentro de las distintas Blockchains, existe la de Ethereum que está regulada por distintos protocolos, en este caso, la de los Tokens, denominada como ERC-721, mismo que permite que un activo sea único e irrepetible, con atributos que permiten transferir la propiedad del mismo, con una cantidad limitada o definitiva (como en  las copias de autores que establecen que harán o venderán máximo X número de piezas, y te garantiza que con su firma, estas recibiendo una de esas dentro del universo limitado ya anunciado), y precisamente, de aquí viene el nombre  que este  protocolo no permite que el token en cuestión sea fungible, es decir, se habla de que el único propósito para estos sean coleccionables. 

Desde el 2017, se propuso en los contratos inteligentes de la red de Ethereum, este protocolo, sin embargo, como muchas propuestas, son revisadas, estudiadas, y alineadas con nuevas aplicaciones, para ser aprovechadas. Las características de estos en los ecosistemas, asignando a cada artículo emitido bajo este protocolo en específico, las características descritas previamente.

Ya existían proyectos  basados en este protocolo, como los sitios Decentraland y CryptoKitties, que se rigen por este protocolo, sin embargo, en esta insurgencia por los casos antes expuestos, es inevitable preguntarnos ¿Qué más podemos registrar en un NFT? Títulos de propiedad, de activos reales y virtuales, patentes, fórmulas, recetas, registros de propiedad intelectual, o bien, la documentación de un momento único en la vida de una persona o grupo; como el primer vuelo del dron Ingenuity sobre la superficie de Marte, el pasado 19 de abril de 2021.

Más que dar vuelta a la pregunta original, ¿Por qué ahora?, una pregunta más acertada sería; ¿Por qué no se había hecho antes? Y la respuesta está en las líneas anteriores. Hay muchos componentes de estos sistemas complejos que deben conocerse, reconocerse, experimentarse, para dar paso a nuevas propuestas, para el mejor aprovechamiento de estos recursos, aunque los conceptos elementales pueden haber surgido ya hace años.

Armando Tapia Gallegos 

CEO & Owner de Acambaro.com, con interés y conocimiento en Transformación Digital 4.0, Tecnología Blockchain, orientada a la explotación de los ecosistemas de Criptomonedas.