
Por Benjamin Guerrero Verdin / TAI – Consulting & Strategy / ACNOS TAI CORP
Introducción
El tablero geopolítico mundial ha entrado en una fase de creciente turbulencia. El conflicto en Medio Oriente, que en 2026 se ha intensificado como un «avispero» de actores y tensiones, se suma a la guerra prolongada en Ucrania y a la competencia estratégica entre potencias. Estas dinámicas, tradicionalmente analizadas desde la política exterior y la defensa, han encontrado en el sistema financiero global uno de sus campos de batalla más decisivos. La fragmentación de los sistemas de pago y transferencias internacionales —con el tradicional SWIFT por un lado y el Sistema de Transferencia de Mensajes Financieros (SPFS) de Rusia por el otro— es un síntoma claro de una nueva realidad: la globalización financiera ya no es unívoca, sino que coexisten y compiten infraestructuras con distintos centros de poder.
Para el ecosistema Fintech, esta fractura representa tanto una amenaza como una oportunidad sin precedentes. Las empresas de tecnología financiera, ágiles y acostumbradas a operar en entornos de alta incertidumbre normativa, se encuentran ahora en la encrucijada de tener que elegir canales, gestionar riesgos de cumplimiento y, potencialmente, construir las alternativas del futuro. Este artículo, con un enfoque estrictamente técnico y ético, analiza el impacto de la geopolítica actual en los mercados financieros, la división operativa entre los sistemas de transferencias y el rol emergente de las Fintech como agentes de resiliencia, todo ello sin emitir juicios de valor sobre las políticas de los Estados involucrados.
Desarrollo: La Fragmentación de la Infraestructura Financiera Global
1. SWIFT: El Coloso bajo Tensión
La Sociedad para las Telecomunicaciones Financieras Interbancarias Mundiales (SWIFT, por sus siglas en inglés), con sede en Bélgica, ha sido durante décadas la columna vertebral de las transacciones internacionales. Conecta a más de 11,000 entidades financieras en más de 200 países y procesa decenas de millones de mensajes financieros diariamente (SWIFT, 2025). Su neutralidad técnica, basada en la cooperación entre bancos centrales y el derecho belga, le permitió históricamente mantenerse al margen de disputas políticas.
Sin embargo, las sanciones impuestas por la Unión Europea y el G7 tras la invasión rusa a Ucrania en 2022, y posteriormente las medidas restrictivas vinculadas al conflicto en Medio Oriente (incluyendo sanciones a bancos iraníes y entidades vinculadas a grupos armados), han transformado a SWIFT en un instrumento de política exterior (Consejo de la Unión Europea, 2024). La desconexión selectiva de bancos rusos en 2022 demostró que el sistema ya no es un mero canal técnico, sino un espacio geopolitizado. Según un análisis de la Brookings Institution, «la utilización de SWIFT como herramienta de sanción ha roto la confianza en la neutralidad de la infraestructura financiera global, incentivando a potencias como Rusia y China a acelerar el desarrollo de sistemas alternativos» (Smith & Chen, 2025, p. 45).
Para las Fintech, esta situación implica un riesgo operativo directo. Aquellas que operan con corresponsalías bancarias en jurisdicciones sancionadas, o que procesan pagos transfronterizos hacia países bajo restricciones, enfrentan un escenario de complejidad legal creciente. El cumplimiento de las sanciones internacionales (KYC, AML, OFAC) se ha vuelto una labor titánica, con algoritmos de monitoreo que deben actualizarse casi a diario para reflejar los cambios en las listas de personas y entidades bloqueadas.
2. El Contrapeso: El Sistema SPFS de Rusia
En respuesta a la amenaza de desconexión, el Banco Central de Rusia desarrolló el Sistema de Transferencia de Mensajes Financieros (SPFS, por sus siglas en ruso). Creado en 2014, fue impulsado tras las primeras rondas de sanciones. Para 2026, el SPFS ha evolucionado considerablemente. Según datos del Banco de Rusia (2026), el sistema cuenta actualmente con más de 550 participantes, incluyendo bancos de Bielorrusia, Kazajistán, Armenia, Kirguistán, Cuba, Venezuela y, notablemente, varias entidades financieras chinas. El SPFS opera bajo el estándar ISO 20022, lo que facilita su interoperabilidad técnica con otros sistemas, incluyendo el chino CIPS (Cross-Border Interbank Payment System).
Una de las innovaciones más relevantes del SPFS es su capacidad para operar con pares de monedas distintas al dólar y al euro, principalmente el rublo y el yuan. Esto ha permitido que Rusia mantenga un flujo de comercio exterior, especialmente en energía y materias primas, sin depender exclusivamente de SWIFT. Sin embargo, los expertos señalan limitaciones importantes: el SPFS opera principalmente en horario laboral de Moscú, no tiene la cobertura global de SWIFT y enfrenta desafíos técnicos en la velocidad de procesamiento masivo (Ivanova & Petrov, 2025).
Desde una perspectiva ética y técnica, el SPFS es simplemente una infraestructura alternativa. No es inherentemente «bueno» o «malo»; es la respuesta de un Estado soberano para garantizar la continuidad de sus transacciones financieras ante lo que percibe como una amenaza externa. Para las Fintech que operan en Eurasia o que buscan mercados no alineados con las potencias occidentales, el SPFS representa una puerta de acceso, pero también un desafío de integración técnica y regulatoria.
3. El Avispero de Medio Oriente: Volatilidad, Corredores Humanitarios y Criptoactivos
La situación en Medio Oriente en 2026 ha añadido una capa adicional de complejidad. El conflicto entre Israel, Hamás, Hezbolá y las tensiones con Irán han provocado picos de volatilidad en los mercados de petróleo y gas, así como movimientos erráticos en las bolsas de valores de la región. Para las Fintech globales, esto se traduce en un aumento del riesgo de contraparte, fluctuaciones cambiarias extremas y la necesidad de rediseñar rutas de pago.
Un fenómeno particularmente relevante ha sido el uso de criptoactivos y stablecoins para canalizar donaciones humanitarias y, en algunos casos, para eludir sanciones o financiar actividades armadas. La cadena de bloques, por su naturaleza seudónima y descentralizada, ha sido empleada tanto por organizaciones de ayuda internacional como por actores proscritos. Esto ha puesto a las Fintech de activos digitales en una posición delicada: deben equilibrar la innovación tecnológica con el cumplimiento de las regulaciones contra el lavado de dinero (AML) y el financiamiento al terrorismo (CFT).
La Financial Action Task Force (FATF) ha emitido guías actualizadas en 2025 que obligan a los proveedores de servicios de activos virtuales (VASP) a aplicar la «regla de viaje» (travel rule) incluso en jurisdicciones de alto riesgo, lo que incluye zonas de conflicto (FATF, 2025). Las Fintech que operan en la región deben implementar sistemas de monitoreo de transacciones en tiempo real, analizando no solo el monto y la dirección, sino también el contexto geopolítico y las listas de sanciones de múltiples organismos (ONU, UE, OFAC).
4. El Rol de las Fintech: Construyendo Puentes o Creando Burbujas
Frente a este panorama de sistemas divididos (SWIFT vs. SPFS) y regiones inestables, las Fintech tienen la oportunidad de actuar como orquestadores técnicos de la interoperabilidad. Varias startups están desarrollando middleware de pagos que traduce mensajes entre distintos sistemas (SWIFT, SPFS, CIPS) y redes de blockchain, permitiendo a los bancos tradicionales conectar con alternativas sin necesidad de abandonar su infraestructura heredada.
Un ejemplo técnico relevante es el uso de?hashed time-locked contracts?(HTLC) para realizar swaps atómicos entre monedas fiduciarias y stablecoins, lo que permite liquidar pagos internacionales en segundos sin pasar por el sistema bancario corresponsal. Empresas como Ripple (con su solución On-Demand Liquidity) y Stellar han ganado tracción en mercados como el de Oriente Medio y Asia Central, precisamente por su capacidad de operar al margen de los sistemas tradicionales (Garrido, 2025).
Sin embargo, también existen riesgos. La creación de sistemas paralelos puede acelerar la fragmentación financiera, generando «burbujas de liquidez» que dificulten la supervisión regulatoria. Desde una perspectiva ética, las Fintech deben preguntarse si su papel es el de meros facilitadores técnicos o el de actores que contribuyen a la estabilidad sistémica. No hay una respuesta universal, pero sí una responsabilidad: la transparencia en las comisiones, la robustez en la seguridad y el cumplimiento estricto de las leyes internacionales (sin tomar partido por ninguna jurisdicción) son requisitos mínimos.
Conclusión: Hacia una Arquitectura Financiera Multicéntrica
La geopolítica actual ha demostrado que la infraestructura financiera global no es neutral ni eterna. SWIFT, que alguna vez pareció un estándar indiscutible, es hoy uno de varios sistemas en competencia. El SPFS ruso, el CIPS chino y las redes blockchain descentralizadas coexisten y se disputan el flujo del comercio y las remesas. Para las Fintech, este no es un escenario apocalíptico, sino una oportunidad de innovación. Las empresas que logren construir capas de interoperabilidad técnica, que respeten el cumplimiento normativo sin alinearse políticamente, y que ofrezcan resiliencia operativa en zonas de conflicto, serán las que dominen la próxima década.
Sin embargo, el desarrollo de estas capacidades debe hacerse con un fuerte sentido de responsabilidad ética. La tecnología financiera no debe ser un instrumento para evadir sanciones o financiar conflictos, pero tampoco debe negar servicios básicos a poblaciones civiles atrapadas en medio de disputas geopolíticas. El equilibrio es delicado, pero alcanzable mediante la adopción de estándares técnicos abiertos, la auditoría independiente de los algoritmos de cumplimiento y la colaboración con los reguladores de múltiples jurisdicciones.
En conclusión, la «Perspectiva Fintech Geopolítica» nos invita a mirar más allá de los titulares noticiosos. El avispero de Medio Oriente y la división SWIFT-SPFS son síntomas de una transición más profunda: el paso de un sistema financiero unipolar (dominado por el dólar y las infraestructuras occidentales) a un sistema multicéntrico, donde la innovación tecnológica será el principal factor de estabilidad o de caos. El futuro no está escrito, y las Fintech tienen en sus manos uno de los pinceles más poderosos.

Referencias
- Banco de Rusia. (2026).?Informe anual sobre el Sistema de Transferencia de Mensajes Financieros (SPFS). Moscú: Banco Central de la Federación Rusa.
- Consejo de la Unión Europea. (2024).?Medidas restrictivas de la UE en respuesta a la situación en Medio Oriente y Ucrania. Bruselas: Diario Oficial de la UE.
- Financial Action Task Force (FATF). (2025).?Actualización de las guías sobre activos virtuales y proveedores de servicios de activos virtuales (VASP) en zonas de alto riesgo. París: FATF.
- Garrido, J. M. (2025).?Blockchain y pagos transfronterizos: Ripple, Stellar y el futuro de la liquidez. Journal of Financial Technology, 12(3), 78-102.
- Ivanova, S., & Petrov, D. (2025).?SPFS y CIPS: Sistemas alternativos de pago en la era de las sanciones. Eurasian Economic Review, 9(2), 145-167.
- Smith, A., & Chen, L. (2025).?SWIFT como arma: Consecuencias geopolíticas de la financiarización de las sanciones. Brookings Institution Policy Paper, 45, 1-60.
- SWIFT. (2025).?SWIFT Annual Review 2025: Connecting the financial world. La Hulpe, Bélgica: SWIFT SCRL.